Autoridades federales de Estados Unidos determinaron que el FBI sea la única instancia a cargo de la investigación por el asesinato de una mujer en Minneapolis, ocurrido durante un operativo en el que estuvo involucrado un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. La decisión dejó fuera a las agencias estatales de Minnesota, lo que ha generado cuestionamientos sobre la transparencia y el alcance del proceso.
El superintendente de la Oficina de Aprehensión Criminal de Minnesota, Drew Evans, informó que inicialmente se había acordado realizar una investigación conjunta entre la BCA y el FBI. Esto se definió tras consultas con la Fiscalía del Condado de Hennepin, la fiscalía federal y el propio FBI, luego del tiroteo en el que murió Renee Nicole Macklin Good, una mujer de 37 años y madre de tres hijos.
Evans explicó que la BCA acudió de inmediato al lugar de los hechos y comenzó a coordinar labores de investigación de buena fe, bajo el entendido de que habría un trabajo conjunto para esclarecer lo sucedido. La Unidad de Investigaciones de Uso de la Fuerza de la BCA ya había iniciado diligencias preliminares conforme a los protocolos establecidos.
Sin embargo, más tarde ese mismo miércoles, el FBI notificó a la agencia estatal que la fiscalía de Estados Unidos había modificado el plan original. A partir de ese momento, la investigación quedaría exclusivamente en manos del FBI, lo que implicó que la BCA fuera excluida por completo del acceso a evidencia, materiales del caso y entrevistas clave.
De acuerdo con el superintendente, esta decisión impide que el estado lleve a cabo una indagatoria independiente y exhaustiva sobre el uso de la fuerza letal. El cambio de control en la investigación ha generado preocupación entre autoridades estatales y sectores de la comunidad, al tratarse de un caso que involucra a un agente federal y la muerte de una civil, lo que mantiene la atención pública sobre el desarrollo y las conclusiones del proceso.

