MÉRIDA SE CONSOLIDA COMO SANTUARIO URBANO PARA LOROS Y FAUNA EXÓTICA

MÉRIDA SE CONSOLIDA COMO SANTUARIO URBANO PARA LOROS Y FAUNA EXÓTICA

La ciudad de Mérida se ha convertido en un espacio clave para la convivencia entre la vida urbana y la fauna silvestre, particularmente para diversas especies de loros que han encontrado refugio en su arbolado y áreas verdes. Esta realidad quedó documentada durante la presentación de los resultados del programa Monitoreo de Loros Urbanos en Mérida, un proyecto impulsado por el Centro de Difusión y Conservación Ambiental Proyecto Santa María, que reunió a ciudadanía, especialistas y autoridades en un ejercicio de divulgación científica y ambiental.

La exposición de los resultados marcó el cierre formal de un trabajo que se extendió por más de un año de observación constante de la avifauna urbana. El proyecto contó con la participación activa de 192 voluntarios, quienes se sumaron como monitores ciudadanos y aportaron información clave para comprender la dinámica de las poblaciones de loros dentro de la ciudad. Este esfuerzo permitió recopilar miles de registros que hoy ofrecen un panorama más claro sobre la presencia y comportamiento de estas aves en un entorno urbano.

Durante la explicación de los hallazgos, se dio a conocer que en Mérida se identificaron nueve especies distintas de loros, una cifra superior a la registrada en estudios anteriores. Conforme avanzó el monitoreo, se incorporaron nuevos avistamientos, lo que evidenció tanto el aprendizaje progresivo de los participantes como la riqueza biológica que aún persiste en la capital yucateca. Entre las especies documentadas se encuentran variedades nativas de la región, especies adaptadas a la ciudad y otras de origen exótico, incluidas algunas consideradas invasoras.

El análisis de los datos permitió establecer que varias de estas aves ya se reproducen dentro de la ciudad, lo que resalta la importancia del arbolado urbano como espacio vital para su supervivencia. Se confirmó que ciertas especies utilizan árboles específicos para alimentarse, descansar y anidar, lo que refuerza la necesidad de proteger estos espacios verdes y respetar los ciclos naturales de la fauna que habita en ellos. En total, se identificó el uso de más de 30 especies de plantas como parte de su hábitat cotidiano.

El proyecto se desarrolló bajo el enfoque de ciencia ciudadana, una metodología que involucra directamente a la población en la generación de conocimiento científico. Para ello, Mérida fue dividida en cinco zonas y se establecieron canales de comunicación donde, tras recibir capacitación, los voluntarios reportaban avistamientos, rutas de vuelo y comportamientos observados. Gracias a esta constancia, más del 80 por ciento de los participantes se mantuvo activo durante todo el proceso, generando casi tres mil registros válidos.

Los resultados también evidenciaron preocupaciones relevantes, ya que varias de las especies observadas se encuentran en categorías de riesgo según la normatividad ambiental vigente. Durante la presentación se recordó que la presencia de loros en zonas urbanas está vinculada en muchos casos al tráfico ilegal de fauna y a la tenencia doméstica, prácticas que siguen vigentes pese a estar prohibidas por la ley.

Finalmente, se emitieron recomendaciones orientadas a la protección de estas aves, como evitar podas y talas durante su periodo reproductivo, disminuir el uso de pirotecnia cerca de sus dormideros y fomentar la reforestación urbana con especies nativas. Estas acciones, señalaron los organizadores, pueden fortalecer el papel de Mérida como un refugio urbano para la fauna silvestre y contribuir a una convivencia más armónica entre la ciudad y su biodiversidad.

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