CIUDAD MAYA GIGANTE EMERGE EN EL SUR DE QUINTANA ROO

CIUDAD MAYA GIGANTE EMERGE EN EL SUR DE QUINTANA ROO

El sur de Quintana Roo volvió a colocarse en el centro del interés arqueológico tras el descubrimiento de una antigua urbe prehispánica de gran escala. El hallazgo ocurrió durante las obras del Tren Maya, específicamente en el tramo 7, donde especialistas identificaron un asentamiento con características monumentales que hasta ahora permanecía oculto bajo la selva.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia, esta zona ha sido denominada El Jefeciño y se ubica dentro del municipio de Othón P. Blanco. El sitio fue reportado inicialmente por habitantes de la región, lo que permitió integrarlo al Proyecto de Salvamento Arqueológico que acompaña la construcción ferroviaria. Las primeras exploraciones han revelado una compleja estructura urbana que da cuenta de una ocupación significativa en tiempos antiguos.

Los estudios preliminares señalan que este asentamiento abarca aproximadamente 100 hectáreas, aunque no se descarta que su extensión real sea mayor. Dentro de este espacio se han identificado cerca de 80 edificaciones, muchas de ellas con rasgos del estilo arquitectónico Petén, característico por sus grandes construcciones abovedadas, esquinas redondeadas y elementos decorativos específicos que reflejan un alto nivel de desarrollo técnico y estético.

En el núcleo del sitio destacan al menos cinco estructuras principales, organizadas alrededor de una plaza con forma de C. Estas edificaciones alcanzan alturas de entre 11 y 14 metros, con longitudes que pueden superar los 40 metros, lo que refuerza la idea de que se trataba de un centro importante dentro de la red de asentamientos mayas. Además, en uno de los edificios se localizaron restos de estuco con pintura mural, así como fragmentos de osamenta humana que podrían corresponder a un contexto funerario.

Los investigadores han identificado al menos tres etapas constructivas dentro del sitio, algunas de ellas con bóvedas mayas que aún se conservan en buen estado. Estas características permiten ubicar tentativamente la ocupación entre el periodo Clásico Temprano y Tardío, es decir, entre los años 250 y 900 después de Cristo, una época clave en el desarrollo de la civilización maya en la región.

A futuro, se prevé implementar tecnologías como el LiDAR para mapear con mayor precisión la extensión total del asentamiento y comprender su organización interna. Este tipo de estudios permitirá no solo dimensionar la importancia de El Jefeciño, sino también profundizar en el conocimiento sobre las dinámicas sociales, políticas y económicas de los antiguos mayas en el sur de Quintana Roo.

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