Especialistas en salud pública advirtieron que la Península de Yucatán podría enfrentar un nuevo repunte de casos de chikungunya en los próximos años, como resultado de factores globales como el cambio climático y el aumento del movimiento migratorio. De acuerdo con análisis epidemiológicos, estos elementos han favorecido la reaparición del virus en regiones donde antes no se registraba, además de reactivar cadenas de transmisión en poblaciones con alta susceptibilidad, lo que abre la posibilidad de una nueva epidemia cuyo punto más alto podría presentarse hacia 2027.
El epidemiólogo Narces Alcocer Ayuso explicó que el chikungunya es una enfermedad transmitida por mosquitos, principalmente del género Aedes, los mismos vectores responsables del dengue y el zika. Esta coincidencia incrementa el riesgo sanitario, ya que la presencia constante de estos insectos en zonas urbanas y rurales mantiene a la población expuesta de manera permanente. Basta con que el virus circule en la sangre de una persona para que, mediante la picadura del mosquito, se detone una emergencia sanitaria de mayor alcance.
El especialista recordó que la experiencia previa con otros virus, como el zika, permite entender la dinámica de estos brotes. En Yucatán, el zika tuvo un comportamiento ascendente tras su llegada, alcanzó un pico máximo y posteriormente disminuyó hasta prácticamente desaparecer. Este fenómeno fue atribuido a una especie de inmunidad colectiva, en la que una gran parte de la población ya había estado expuesta, reduciendo la cantidad de personas susceptibles y cortando la transmisión local del virus.
No obstante, Alcocer Ayuso advirtió que el escenario actual es distinto debido a cambios recientes a nivel global. Aunque Yucatán históricamente no presenta grandes flujos migratorios internos, lo que ha funcionado como una barrera natural frente a ciertos brotes, en otras regiones del Caribe y América se ha observado un aumento sostenido de casos de chikungunya. Incluso se han detectado contagios autóctonos en zonas donde antes no existían registros, lo que refleja una expansión geográfica del virus.
El cambio climático juega un papel central en este proceso, ya que ha permitido que el mosquito vector se adapte a climas que anteriormente no eran favorables para su reproducción, incluyendo regiones como Europa y Canadá. Al encontrar temperaturas más estables, el insecto reinicia la cadena de transmisión en poblaciones que no cuentan con defensas previas. En el caso de México, el especialista subrayó que prácticamente en todo el país se ha documentado la presencia de criaderos, lo que, sumado a la aparición de nuevos serotipos del virus, incrementa el riesgo de contagio incluso en personas que ya padecieron la enfermedad en el pasado.

